Denominada como falla de Barranca del Muerto, se trata de una grieta ubicada 800 metros al sur de la de Plateros-Mixcoac, una nueva falla geológica en CDMX y una de las causas de la alta sismicidad en la zona poniente de la capital.
El terreno de la ciudad es particularmente sensible a los movimientos telúricos debido a las condiciones del subsuelo. Las fallas geológicas locales contribuyen significativamente a la ocurrencia de sismos menores, pero frecuentes.
Fueron investigadores de los institutos de Geofísica e Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quienes descubrieron a través de tecnología satelital la falla geológica de Barranca del Muerto, misma que estaría relacionada con los microsismos que se han registrado desde 2023 en la ciudad.
La nueva falla y la falla de Plateros-Mixcoac serían la causa de los microsismos de los últimos años en la capital del país y, aunque se han registrado más movimientos telúricos, también se trata de una interacción que mantiene los sismos como eventos que no superan la magnitud 4.